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Las latas de bebidas, como
los demás envases de
alimentación, se convierten
en un residuo doméstico
cuando hemos consumido su
contenido. Hasta entonces,
prestaban un gran servicio,
protegiendo al producto. Ahora
son parte de los residuos
sólidos urbanos (RSU), un
problema medioambiental que
hay que resolver.
Existen tres sistemas
básicos de recuperación
de las latas de bebidas vacías
y de los demás residuos
de envases, para su posterior
reciclado: las plantas de
compostaje, las incineradoras
y la recogida selectiva.
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| La basura no
clasificada en
el hogar es recogida
por los camiones
de los servicios
municipales. |
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En el caso de que
no se lleve directamente
a un vertedero, que
es la peor solución
medioambiental, es posible
que vaya a una planta
de compostaje.
Se trata de unas instalaciones
que recuperan la materia
orgánica presente
en las basuras domésticas
para hacer compost,
un producto utilizado
en la agricultura y
en la jardinería.
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Lo primero que
se hace en estas
plantas es eliminar
los objetos voluminosos
y los cartones.
Después,
la basura pasa
por un trommel,
que es un gran
tambor giratorio
provisto de cuchillas
en el que las
bolsas se desgarran,
lo que permite
separar la materia
orgánica,
que cae por gravedad
a través
de una malla metálica. |
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Esta fracción
es la que servirá
para hacer el compost
en las naves de fermentación
y de afino dispuestas
en la planta. La fracción
restante que sale del
trommel está
compuesta fundamentalmente
por envases y llega
a través de una
cinta transportadora
a la zona de triaje,
donde se recuperan,
generalmente a mano,
distintos envases (plásticos,
briks, vidrio…)
| Las latas de
acero se recuperan
fácil y
rápidamente
al final de esta
cinta mediante
un electroimán,
gracias a sus
características
magnéticas.
Todas las plantas
de tratamiento
de los RSU disponen
de equipos de
separación
magnética,
sea cual sea el
sistema empleado
(basura en masa,
incineración,
recogida selectiva). |
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Lo que queda después
de todo este proceso
es el denominado rechazo,
que es la parte inservible
de la basura que se
deposita en vertederos
controlados.
| Las latas recuperadas
por el electroimán
pasan a una prensa
de metales que
compacta el material
y lo convierte
en paquetes o
balas de dimensiones
y densidad adecuadas
a las exigencias
de las empresas
de chatarrería
que después
las recogen. Sólo
en algunos casos
este material
se suministra
a granel. |
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En
algunas ciudades o Comunidades
Autónomas existen
plantas de recuperación
energética a
partir de las basuras
domésticas, también
denominadas residuos
sólidos urbanos
(RSU).
Estas plantas incineran
los residuos con poder
calorífico, y
con ello producen energía
eléctrica. |
Algunas de estas instalaciones
disponen de zona de
triaje previa a la incineración
para poder separar los
elementos deseados.
Las latas de bebidas
pueden recuperarse en
este punto, es decir,
antes de la incineración,
pero también
después, extrayéndolas
con electroimanes de
las escorias y cenizas.
Ello es posible porque
la temperatura de los
hornos apenas supera
los 800ºC, mientras
que el acero sólo
se funde por encima
de los 1.500ºC.
Gracias a ello, las
latas de acero se reciclan
aunque se hayan incinerado
los demás materiales.
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Desde 1998 se ha implantado
en España un
nuevo sistema de recuperación,
la recogida selectiva.
En este caso, es el
ciudadano el que clasifica
en su hogar los residuos
de envases, y deposita
las latas de bebidas,
junto con plásticos,
briks y otros envases
metálicos, en
una bolsa o contenedor
amarillo.
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Los residuos de envases
así recogidos
van a una planta de
triaje, donde se separan
y clasifican para ser
enviados a los recicladores
de los distintos materiales.
También aquí
las latas de bebida
se separan magnéticamente,
de forma mecánica,
una vez que el flujo
ha pasado por la cabina
de triaje. |
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| El
sistema de recogida
selectiva está
financiado por
las marcas envasadoras
de los productos
que consumimos,
y se identifica
por el símbolo
del punto verde. |
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En el caso de los envases
de acero, como las latas
de bebidas, existen
también gestores
de residuos metálicos
que recuperan las chatarras
férricas por
otros procedimientos,
como los prensa-latas
o la recogida directa
en empresas o centros
de trabajo.
| Las chatarrerías,
en las que acaban
todos los envases
de acero, son
las encargadas
de llevar hasta
las acerías
y fundiciones
este material.
Para adecuarlo
a las exigencias
de la siderurgia,
disponen de diferentes
procesos que permiten
optimizar su calidad.
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El procedimiento más
utilizado es el de la
fragmentación,
llevada a cabo con un
molino que tritura los
envases y permite, además,
separar elementos como
las etiquetas o los
restos de contenido
que puedan quedar dentro
de las latas. A la salida
del molino, la chatarra
se empaqueta y queda
lista para su envío
a las acerías.
| Otro procedimiento
para mejorar la
calidad de las
latas recuperadas
es el desestañado.
Una vez fragmentado,
el material se
sumerje en unas
cubas preparadas
con una disolución
química.
Se produce un
fenómeno
electrolítico
que separa la
capa de estaño
que llevan los
envases de hojalata.
El acero obtenido
es de gran pureza
y se destina a
acerías
que fabrican aceros
especiales. El
estaño,
por su parte,
también
tiene sus propias
aplicaciones industriales. |
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| La
web de la lata de bebidas de Ecoacero - C/ Príncipe de
Vergara, 57-59 /B-1ºD TEL. 91 411 25 88 FAX. 91 563 56
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